Parrillada de achuras

Palabra originaria del Araucano (achuraj: lo que no sirve o se tira), que designaba aquello que esos indios y también gauchos, despreciaban.

Durante la época colonial, también fueron despreciadas, porque eran símbolo de pobreza y solo se encontraban en los Mataderos o en las Achurerías.

Recién a comienzos del siglo XX se incluyeron en los comercios y fueron ganando terreno en la sociedad, gracias a la mayoría de inmigrantes que habitaban el país, supimos como incorporarlas a Nuestra Cocina.

Hoy son infaltables en el asado argentino, las achuras son tan populares como la carne.

Con el “Chori” y la Morcilla va muy bien el Cabernet Sauvignon, un tinto noble con buen cuerpo y esa acidez típica del varietal más plantado en el mundo.

Pero para Mollegas y Chinchulines recomendamos una variedad característica de la Argentina como la Torrontés o eventualmente también un Sauvignon Blanc, son vinos adecuados para empezar un Asado, acompañando con una copa de estos vinos…

La clave para asar bien las achuras, está en la preparación previa. Cada achura precisa un tratamiento previo para sacar elementos indeseables como grasa, olores fuertes, etc.

  • Morcillas
  • Chorizos
  • Riñones
  • Chinchulínes
  • Mollejas

Luego de colocar las carnes, llevamos las achuras y los embutidos al fuego ya que necesitan 1 hora cocción, menos las morcillas que solo hay que calentarlas.

En la actualidad complementan a las carnes, siendo especial el hecho de comenzar un asado con diversos sabores y texturas, lo que conforman una tradicional parrillada Argentina.